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Victoria histórica sobre el negacionismo en Tsitsernagapert

Las marchas masivas de 1965 en Ereván y la lucha por el reconocimiento del Genocidio Armenio

En ocasiones, las efemérides, especialmente las que involucran números redondos, parecen tener un simbolismo especial. La Causa Armenia vivió un verdadero punto de inflexión al conmemorarse el cincuentenario de las masacres que dieron lugar al primer genocidio del siglo XX y al nacimiento forzado de la diáspora armenia tal como la conocemos hoy. Todo comenzó en el corazón mismo de Armenia.

Las demostraciones callejeras del 24 de abril de 1965 en Ereván marcaron un antes y un después en la difusión de los hechos y el pedido de reconocimiento por parte de la comunidad internacional.

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Estas marchas no fueron simplemente para protestar contra el gobierno de turno o para reclamar demandas domésticas. Fueron un grito de justicia que respondió a la necesidad de poner el Genocidio Armenio, planificado y ejecutado por el Estado turco-otomano entre 1915 y 1923, en un lugar prioritario en la agenda mundial.

Pero más allá de las diferencias políticas, estas manifestaciones fueron también una clara señal de que la lucha por el reconocimiento del genocidio era una prioridad y un objetivo común que unía a la República Socialista Soviética de Armenia, las instituciones de la diáspora y los armenios de todo el mundo.

La vanguardia

En cierto sentido, fue la élite política e intelectual de Armenia la que impulsó una campaña masiva de difusión en el 50° aniversario del genocidio. El punto de giro fue un acto político nacionalista en las calles de Ereván en abril de 1965 y el reclamo de reconocimiento, la construcción de un memorial en recuerdo de las víctimas y hasta reivindicaciones territoriales.

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Figuras como Paruyr Sevag, Silva Kaputikyan y Hovannés Shiraz comenzaron a destacarse por sus aportes literarios, que estaban ligados a su compromiso político y su participación en los asuntos públicos.

Además, hubo un importante apoyo político, con gestiones que lograron el aval de las autoridades soviéticas para la construcción del Monumento de Tsitsernagapert en homenaje a las víctimas del genocidio armenio.

Bloques de piedra

Con la autorización en mano, el gobierno de Armenia organizó un concurso para seleccionar el proyecto de construcción del monumento. Finalmente, se eligió el proyecto de los arquitectos Arthur Tarkhanyan y Sashur Kalashyan, quienes trabajaron arduamente para completar las obras en tiempo récord.

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La idea original de una gran cruz fue descartada, dada la prohibición de símbolos religiosos en la era soviética. Así, el proyecto evolucionó hacia las estructuras principales que conocemos hoy: el Monumento de 12 columnas, el Templo de la Eternidad con una llama votiva permanente y el monumento «Revivir Armenia».

La inauguración del Monumento de Tsitsernagapert tuvo lugar el 29 de noviembre de 1967, durante el 47° aniversario de la creación de Armenia Soviética, contando con la presencia de las máximas autoridades de la república.

Esta jornada histórica fue solo el comienzo de un largo camino hacia el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio y la preservación de la memoria de las víctimas.

Carlos Boyadjian
Periodista
coboyadjian@yahoo.com.ar

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